Gestamp, tranquilo ante la tormenta: “Si no se defiende la producción, no va a haber empleo en Europa”
La compañía retrocede en ventas y su valor acumula caídas por el contexto industrial, pero confía en la diversificación para superar los baches
A ningún empresario le gusta dar el salto a la Bolsa para ver que el precio de las acciones se desvanece. Francisco J. Riberas, presidente y mayor accionista de Gestamp junto a su hermano Jon, admite que tiene una sensación agridulce respecto a eso. Cuando su compañía debutó en el parqué, en 2017, lo hizo a 5,60 euros por acción, con lo que el mercado le daba entonces un valor de 3.222 millones. Pasado el tiempo, inflación mediante, ese mismo mercado le asigna un peso de 1.687 millones. “La lectura que hacemos es un poco triste”, admite el ejecutivo durante una videollamada. “Cuando salimos a Bolsa propusimos un plan sobre la base de que el sector iba a seguir creciendo. La compañía facturaba entonces más o menos 8.200 millones. El año pasado hemos estado cerca de los 12.000 millones [11.349 millones, un 5,4% menos]. Hemos generado un ebitda de 1.323 millones (en 2017 fueron 890). Tenemos menos deuda”. Entre ambas fechas, lo que ha ocurrido, prosigue, es que el mercado ha pasado a considerar al automóvil poco menos que como un “sector tóxico”. “Qué le vamos a hacer. Por lo menos el plan de negocio de Gestamp ha sido, si cabe, más fuerte. Me gustaría poder decir que tenemos todo controlado, pero de ninguna de las maneras. Tenemos que estar preparados para el cambio, para la dificultad”.
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