sexta-feira, 17 de abril de 2026
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El sindicato de Vox no consigue penetrar en las empresas más de cinco años después de su fundación

Solidaridad solo participó en la firma de dos del millar de convenios colectivos suscritos en España en 2025, según la estadística oficial del Ministerio de Trabajo

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Emilio Sánchez Hidalgo
Redação · Hace 2 h
Leitura 2 min
El sindicato de Vox no consigue penetrar en las empresas más de cinco años después de su fundación

“Solidaridad nace para combatir a los sindicatos que han usurpado la representación de los trabajadores”. Así tituló Vox una nota de prensa publicada el 14 de septiembre de 2020, en la que daba cuenta de la participación de Santiago Abascal en el acto de fundación de este sindicato. El líder ultra dijo que Solidaridad se ponía en marcha “frente al desamparo provocado por unos sindicatos corruptos y extremistas”. Cinco años y medio después de aquel día, los sindicatos a los que se refería (CC OO y UGT) siguen dominando la negociación colectiva en España en representación de los trabajadores, frente a la irrelevancia de Solidaridad en el diálogo con los empresarios. Según datos facilitados por el Ministerio de Trabajo a este periódico, el sindicato asociado a Vox solo participó en la firma de dos del millar de convenios colectivos suscritos en España en 2025. La estadística de Trabajo no detalla el nombre de las empresas que suscriben los convenios.

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Ludovic Voet: "No son sindicatos auténticos"

Las centrales mayoritarias de Europa se organizan en la Confederación Europea de Sindicatos (CES), de la que forman parte UGT y CC OO junto a otros 92 sindicatos que representan a unos 45 millones de trabajadores europeos. Ludovic Voet, secretario confederal de la organización, considera que los sindicatos vinculados con la ultraderecha “no son sindicatos auténticos”. “Un sindicato existe para unir a los trabajadores con el fin de mejorar sus condiciones laborales, salarios y derechos. Lo que vemos en las organizaciones vinculadas a la extrema derecha es lo contrario. Dividen a los trabajadores, difunden odio y debilitan la organización colectiva”, opina Voet, que contesta a las preguntas de EL PAÍS por correo electrónico. Señala directamente a Solidaridad, “creada en la órbita de Vox, con un objetivo muy explícito: competir con los sindicatos tradicionales, introducir ideas de extrema derecha en los centros de trabajo y actuar como correa de transmisión de un proyecto político”.

Voet subraya que esas organizaciones “a menudo tienen dificultades para consolidarse como sindicatos reales” porque “los trabajadores no son ingenuos”. “Por eso muchas de estas organizaciones, incluso cuando afirman tener muchos afiliados, tienen dificultades para ganar elecciones sindicales o construir una influencia real. Lo vemos, por ejemplo, con iniciativas como Zentrum en Alemania, que han tenido un éxito limitado en la representación laboral”, agrega Voet, antes de matizar: “Por otro lado, no debemos subestimarlas. Su papel no es solo organizativo, sino también ideológico. Intentan desplazar los debates dentro de los centros de trabajo, difundir narrativas y desviar la atención de la responsabilidad de los empleadores”.

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