lunes, 20 de abril de 2026
El Cronista

Oro, dólar y plazo fijo: qué pasa con los tres refugios clave de los inversores argentinos

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Pilar Wolffelt
Redacción · Hace 4 h
Lectura 4 min

Los tres principales refugios de inversión de los ahorristas argentinos son históricamente el oro, el plazo fijo y el dólar. En el último tiempo, todos ellos parecen haber perdido algo de atractivo por distintas razones. ¿Qué análisis hace el mercado de la dinámica de estos instrumentos?

¿Qué pasa con el plazo fijo?

El plazo fijo quedó rezagado dentro de las opciones del inversor argentino, sobre todo, porque las tasas de interés vienen a la baja y ya no logran ganarle a la inflación. El dólar también baja fuerte y está en niveles de precio de hace casi seis meses, incluso pese a la aceleración en la inflación.

“Hoy el plazo fijo quedó rezagado, sobre todo, porque las tasas de interés vienen bajando y ya no logran ganarle a la inflación. Perdió su función principal, que era sostener el poder adquisitivo en términos reales”, señaló Leo Anzalone, director de CEPEC, a El Cronista. Por eso indicó que dejó de ser una opción de inversión y pasa a ser más bien un instrumento de liquidez.

Isabel Botta, Product Manager en Balanz, apuntó en esa línea que el escenario actual muestra una clara pérdida de atractivo del plazo fijo en Argentina. “Con tasas en torno al 18% y 22% anual y una inflación proyectada cercana al 30%, el rendimiento real resulta negativo, lo que limita su capacidad para preservar el poder adquisitivo”, señaló.

En este contexto, detalló que se observa una migración sostenida de inversores hacia bonos en pesos, tanto a tasa fija como ajustados por CER, que, aun tras la reciente compresión, continúan ofreciendo rendimientos entre 5 y 10 puntos por encima de los plazos fijos.

El dólar pierde atractivo

“En paralelo, el dólar no aparece hoy como una cobertura inmediata. Con el Banco Central acumulando reservas y la liquidación de la cosecha gruesa en marcha, el interés por dolarizar carteras sigue siendo acotado”, dijo Botta.

Explicó que las expectativas del mercado apuntan a una trayectoria gradual del tipo de cambio, con una suba proyectada por debajo de la inflación y de la tasa en pesos. “En este marco, posicionarse en dólares implica resignar el carry que aún ofrecen los instrumentos en pesos, especialmente en el tramo largo de la curva”, afirmó.

El mayorista inició 2026 en $ 1475 y hoy opera en $ 1364,5 para la venta. El tipo de cambio real está casi un 20% atrasado, contra una inflación acumulada cercana al 10% en el primer trimestre del año.

Anzalone indicó que la baja de tasas también juega en el tipo de cambio. “Con menor premio por quedarse en pesos, el incentivo a dolarizarse aumenta en el margen. Sin embargo, en el corto plazo eso convive con una buena oferta de divisas: cosecha, exportaciones y flujo financiero”, dijo el analista.

Por eso, no se ve una suba brusca. Pero, sí, las tasas siguen bajando con la inflación que corre cerca del 3% mensual. “Eso hace que se empiece a acumular atraso cambiario, y eso le pone un límite a la baja del dólar”, opinó.

El oro cayó fuerte

Y, finalmente, el oro llegó este año a superar los u$s 5400 la onza, impulsado por la guerra y la caída en el atractivo de los bonos del tesoro estadounidense, que disparó la aversión al riesgo en el mundo. Sin embargo, en el último tiempo, afectado por una expectativa de inflación en EE.UU., lo que puede impactar en una futura suba de tasas de la Reserva Federal (Fed), cayó y opera en u$s 4829.

Esto responde a que el conflicto en Oriente Medio provocó un aumento de los precios de la energía y avivó el temor inflacionario en el mundo. Así, se confirmó que los principales bancos centrales mantendrán altos los costos de financiación y eso golpea el mercado de los metales.

Anzalone indicó que el metal precioso sigue funcionando como cobertura más que como inversión de corto plazo. “En un mundo con incertidumbre geopolítica y tasas todavía relativamente altas, no tiene un driver claro para subir fuerte, pero tampoco pierde su rol defensivo”, analizó.

Para él, todo indica que, para el inversor local, tiene sentido como diversificación frente a un escenario donde ni el peso ni el dólar ofrecen certezas plenas.

En este punto coincide Botta al indicar que “el oro mantiene su rol como activo de resguardo de valor en el largo plazo”. Indicó que, más allá de la baja actual, en lo que va del año acumula un alza cercana al 25%, impulsado por la tensión en Medio Oriente y la incertidumbre en torno a la política exterior de Estados Unidos.

Sin embargo, reconoció que su comportamiento reciente también refleja una volatilidad significativa: desde los máximos del año, el metal llegó a retroceder más de un 22% antes de recuperar parte de esas pérdidas. “Se trata, por lo tanto, de una alternativa válida como cobertura, pero que requiere tolerancia al riesgo y un horizonte de inversión más extendido”, dijo.

En síntesis, la analista de Balanz aseguró que el plazo fijo pierde relevancia como herramienta de inversión, mientras que el dólar no ofrece una cobertura clara en el corto plazo y el oro, si bien sólido como refugio, exige una visión de largo plazo.

“En este contexto, los inversores tienden a privilegiar instrumentos en pesos que, sin eliminar completamente el riesgo, permiten capturar mejores niveles de rendimiento”, concluyó Botta.


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