La guerra de Irán, un cambio irreversible en el engranaje energético que mueve el mundo
El cierre del paso de Ormuz, el segundo ‘shock’ en cuatro años tras la guerra de Ucrania, dejará secuelas a medio plazo, como un petróleo más caro, búsqueda de suministros alternativos y más electrificación
El grifo del petróleo del golfo Pérsico se cerró el 28 de febrero con el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, pero tampoco se reabrió después del anuncio de esta semana de un alto el fuego. Teherán ha demostrado al mundo que su control efectivo sobre una franja de agua de apenas 34 kilómetros de ancho puede, incluso con el país sujeto a un control aéreo total y a devastadores ataques, abrir la caja de Pandora de las crisis energéticas y económicas globales, un peligro que ha resultado ser lo bastante disuasorio como para detener de momento la arrolladora maquinaria militar de EE UU e Israel.
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