jueves, 16 de abril de 2026
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De fusión nuclear a bioingeniería: la nueva ola de inversión tecnológica

El creciente interés de inversionistas latinoamericanos por acceder al venture capital en Estados Unidos está dirigiendo capital hacia sectores emergentes como energía avanzada, salud y bioingeniería.

DG
Daniel Guerrero
Redacción · Hace 5 h
Lectura 4 min

La inversión tecnológica global está migrando hacia áreas que hace apenas unos años parecían experimentales. Desde la fusión nuclear hasta la bioingeniería, pasando por nuevas químicas de baterías y sistemas avanzados de energía, estas industrias se perfilan como los próximos focos de crecimiento para el capital de riesgo, en un contexto en el que inversionistas buscan anticiparse a las transformaciones que redefinirán sectores enteros en las próximas décadas.

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“Estamos viendo tecnologías alrededor de energía geotérmica, fusión nuclear y nuevas químicas de baterías para el mundo de almacenamiento de energía. Es un universo adyacente al de las energías renovables clásicas, pero en una frontera un poco más avanzada”, explicó Camilo Botero, managing partner de Veronorte, al describir los sectores que hoy concentran mayor interés dentro del flujo global de inversión tecnológica.

El creciente foco en estas industrias coincide con el fortalecimiento de firmas que buscan conectar capital latinoamericano con oportunidades tecnológicas en Estados Unidos. Veronorte, gestor de inversiones en venture capital fundado en Medellín en 2011, se creó con el propósito de vincular inversionistas privados de la región con compañías y fondos que impulsan tecnologías emergentes y modelos de negocio innovadores.

Desde su origen, la firma ha buscado facilitar el acceso a un mercado tradicionalmente restringido para inversionistas fuera de los grandes centros financieros.

La estrategia de la firma se basa en dos modelos principales. El primero es el de fondos de fondos, que consiste en invertir en otros fondos especializados en venture capital.

Según explicó Botero, “la estrategia principal es el fondo de fondos, que es un vehículo que, como su nombre lo indica, invierte en fondos de venture capital, y nosotros estamos dedicados por el momento solamente a invertir en Estados Unidos”. Este modelo permite diversificar riesgos y acceder indirectamente a un amplio portafolio de empresas tecnológicas en distintas etapas de desarrollo.

A lo largo de su trayectoria, Veronorte ha ejecutado más de US$100 millones en inversiones y ha construido exposición a cerca de 500 compañías tecnológicas mediante su participación en 24 fondos de venture capital de alto nivel.

Entre estos se encuentran firmas con capacidad conjunta de inversión cercana a los US$8.000 millones, lo que amplía el alcance de los inversionistas latinoamericanos hacia sectores tecnológicos globales.

Actualmente, la firma impulsa su Fondo de Fondos II, con el que espera levantar al menos US$35 millones y que ya ha captado más de US$17 millones.

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El objetivo es continuar participando en fondos que identifican compañías con alto potencial de crecimiento, muchas de ellas vinculadas a tecnologías que aún no cotizan en los mercados públicos, lo que abre oportunidades de valorización temprana para inversionistas privados.

Además del fondo principal, la firma prepara una segunda estrategia orientada a coinversiones directas en compañías tecnológicas.

Este vehículo, aún en estructuración, busca participar en empresas que ya han alcanzado cierto nivel de madurez. “Nuestra expectativa es crear un fondo que mínimo debe poder hacer 12 inversiones de alrededor de US$500 mil cada una, en compañías en etapa tardía, es decir, series B y C”, explicó Botero, quien indicó que este modelo permitirá complementar la exposición tecnológica de los inversionistas.

Dentro de ese universo de oportunidades, los sectores que hoy concentran mayor actividad incluyen salud, defensa, energía y bioingeniería. Botero señaló que “si me preguntas por volumen de oportunidades, yo te diría que hay mucho cuidado de la salud, hay defensa, hay algunos temas alrededor de energía y lo que nosotros llamamos bioingeniería, que es como el paso evolutivo de la biotecnología”.

Estos campos reflejan un cambio en la naturaleza de la innovación tecnológica, donde la convergencia entre ciencia y tecnología está dando lugar a nuevas soluciones industriales y médicas.

La creciente relevancia de estas áreas también está relacionada con la dinámica global del desarrollo tecnológico, que continúa concentrándose en Estados Unidos.

Desde la perspectiva del gestor, América Latina aún enfrenta un rezago significativo en materia de innovación. “Cuando uno agrega la publicación de patentes de alto valor de toda América Latina y lo compara con el mundo, es menos del 1%, mientras que Estados Unidos representa el 34%”, afirmó Botero, al subrayar la magnitud de la brecha tecnológica existente entre ambas regiones.

Ese diferencial explica en parte por qué el capital latinoamericano busca exposición en ecosistemas más desarrollados.

Según el ejecutivo, muchos inversionistas han comenzado a diversificar sus portafolios hacia activos tecnológicos internacionales como una estrategia de largo plazo. “Ha habido una motivación de diversificar por fuera del riesgo soberano latinoamericano. Eso es una realidad que no solamente ocurre en Colombia, es un fenómeno latinoamericano”, señaló.

En este contexto, los perfiles de inversionistas también han evolucionado. Las oficinas de familia —conocidas como family office— se han convertido en uno de los principales motores de esta tendencia, en la medida en que buscan preservar y expandir patrimonios a largo plazo mediante inversiones alternativas.

Botero destacó que existe un mayor interés de las nuevas generaciones por entender y participar en estos activos. “Las generaciones más jóvenes llegan a la gestión de los patrimonios familiares preguntando por cosas nuevas, por tecnología y por inversiones alternativas en general”, indicó.

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La convergencia entre capital latinoamericano y tecnologías emergentes sugiere que sectores como la energía avanzada, la salud digital y la bioingeniería seguirán captando atención en los próximos años.

A medida que nuevas soluciones científicas pasan de los laboratorios a aplicaciones comerciales, estas áreas se consolidan como algunas de las fronteras más dinámicas del venture capital global y como espacios estratégicos para inversionistas que buscan anticiparse a las próximas transformaciones tecnológicas.